Qué entra y qué no en un proceso de negociación acompañado
Antes de avanzar conviene dejar por escrito los límites del trabajo. Estas son las aclaraciones que repetimos en cada primera reunión con pymes y corporaciones privadas, para que nadie espere algo que no está en el alcance.
Alcance de la facilitación
Intervenimos en la preparación de la mesa, el diseño de concesiones y la conducción del diálogo entre las partes. No firmamos acuerdos en nombre de nadie ni validamos cifras que no hayan sido revisadas por las áreas contables de cada empresa. Si el conflicto deriva en una instancia judicial, el proceso se detiene y se deriva al área que corresponda.
Confidencialidad entre áreas
Lo que se conversa en una sesión de coaching ejecutivo no se comparte con el resto de la organización, salvo que el propio directivo lo autorice. En mediación interna, en cambio, los acuerdos finales sí se documentan y circulan entre las partes involucradas. Esa diferencia se explica al inicio para evitar malentendidos sobre qué queda registrado y qué no.
Qué no es este servicio
No brindamos asesoramiento legal oficial, no representamos a ninguna de las partes ante terceros y no intervenimos en temas vinculados a organismos públicos ni a estructuras gremiales. Tampoco trabajamos con empresas que operen en sectores que no encajan con nuestro perfil de cliente: apuestas, criptoactivos o contenidos para adultos quedan fuera desde el primer contacto.
Datos y registros
Las notas de cada sesión quedan en un archivo interno al que solo accede el equipo asignado al proceso. Los informes de avance que recibe la dirección son agregados: no incluyen transcripciones ni nombres de personas en conflicto. Si una empresa pide un nivel de detalle mayor, se acuerda por escrito antes de comenzar.
Duración y cierre
Un proceso de mediación interna suele resolverse en pocas semanas; un acompañamiento de coaching ejecutivo se extiende varios meses. En ambos casos fijamos criterios de cierre desde el inicio: qué tiene que estar resuelto para dar por terminada la intervención. Sin esa pauta, los procesos se estiran sin motivo y pierden foco.
Si alguna de estas condiciones no encaja con lo que tu empresa necesita, lo mejor es decirlo en la primera conversación. Preferimos aclararlo antes que reencuadrar el trabajo a mitad de camino.