No todas las organizaciones necesitan lo mismo. Algunas llegan con un conflicto abierto entre áreas, otras quieren preparar una negociación de compra o venta, y varias buscan ordenar el desarrollo de sus mandos. Estos son los tres recorridos que armamos con más frecuencia, con el detalle de qué incluye cada uno y en qué casos conviene.
Pensado para pymes que van a sentarse a negociar un acuerdo de provisión, un contrato anual o una renegociación de condiciones. Trabajamos preparación previa: mapa de intereses, alternativas si no hay acuerdo, rango de concesiones y criterios objetivos para sostener cada número. Incluye reuniones de ensayo y un acta de compromisos posterior a cada encuentro. Suele extenderse entre cuatro y ocho semanas según la complejidad del acuerdo.
Ver este formatoPara conflictos que ya afectan entregables, plazos o clima de equipo. Arranca con una lectura del caso: quiénes están involucrados, qué se rompió primero y qué se puede resolver dentro de la empresa. Después se diseña el proceso, se facilitan las conversaciones y se deja por escrito qué se acordó y cómo se sigue. No reemplaza instancias externas cuando el conflicto excede el ámbito interno, y en esos casos lo decimos desde la primera reunión.
Ver este formatoDirigido a directores y gerentes que necesitan ordenar prioridades, mejorar la calidad del feedback a su equipo o sostener decisiones difíciles sin desgastar la relación. El proceso se acuerda con objetivos medibles al inicio: claridad de prioridades, tiempo dedicado a decisiones estratégicas, evolución de los compromisos asumidos. Sesiones quincenales y una revisión intermedia a los tres meses para ajustar o cerrar.
Ver este formatoCuando la demanda no encaja en ninguno de los anteriores. Puede ser formación para mandos medios en resolución de conflictos, acompañamiento a un área en reorganización o diseño de un circuito interno de escalamiento de disputas. Empezamos con un diagnóstico acotado y de ahí sale la propuesta. Si conviene combinar dos formatos, lo planteamos en esa misma instancia.
Ver este formatoSi querés ver cómo se aplican estos formatos en casos concretos, podés revisar quiénes trabajamos en Agreement Centre o volver a la presentación general del sitio.
Cada intervención en The Agreement Centre sigue un recorrido definido. No improvisamos reuniones ni saltamos etapas: el orden importa porque cada paso deja documentación que sostiene el siguiente. Así trabajamos con pymes y corporaciones privadas en Argentina.
Recibimos la consulta por correo o teléfono y coordinamos una conversación de treinta minutos. El objetivo no es vender nada: es entender qué está pasando, quién está involucrado y qué se espera resolver. De esa charla sale un resumen escrito con el alcance preliminar.
Entrevistamos a las partes por separado antes de cualquier reunión conjunta. Revisamos documentación disponible: contratos vigentes, actas anteriores, correos relevantes. En equipos de más de veinte personas solemos sumar una encuesta breve para medir clima y detectar focos de conflicto que no aparecen en la superficie.
Con el diagnóstico sobre la mesa definimos el formato: mediación interna, acompañamiento de coaching ejecutivo, mesa de negociación B2B o una combinación. Acá se fijan los criterios de éxito, los plazos y quién firma cada instancia. Nada avanza sin que las partes conozcan el recorrido completo.
Las sesiones se documentan con actas breves que circulan entre los participantes. Entre encuentros hay tareas concretas: preparar una propuesta, ordenar indicadores, ensayar una conversación difícil. El seguimiento es lo que evita que un acuerdo se desarme a las dos semanas.
Cerramos con un documento de acuerdos y compromisos con responsables y fechas. Cuando el proceso lo permite, dejamos herramientas instaladas en el equipo para que pueda sostener el resultado sin depender de nosotros. Ese es el punto donde el trabajo se considera terminado.
Los plazos varían según la complejidad: un conflicto entre dos áreas puede resolverse en pocas semanas, mientras que una mesa de negociación con varias contrapartes suele extenderse algunos meses. Lo definimos juntos en la etapa de diseño.
Para ver formatos y alcances concretos, revisá los planes de trabajo o conocé cómo está armado el equipo.
Los programas del centro se organizan por tipo de problema, no por tamaño de empresa. Cada formato tiene un alcance definido, entregables concretos y un criterio de cierre acordado antes de empezar.
Antes de la primera reunión se define el BATNA, el rango de concesiones y los criterios objetivos que sostienen cada número. El resultado es un documento de posición que el equipo lleva a la mesa, no una lista de deseos.
Se activa cuando la comunicación por escrito se vuelve defensiva o caen los entregables entre sectores. El proceso lo facilita un tercero y termina con acuerdos por escrito y responsables con nombre.
El seguimiento se apoya en datos de gestión: claridad de prioridades, tiempo dedicado a decisiones estratégicas y evolución de los objetivos fijados al inicio. No se evalúa con encuestas de satisfacción.
Se revisan entrevistas de salida, patrones de ausentismo y señales tempranas en equipos con recambio inusual. El informe separa lo que se resuelve con gestión interna de lo que excede ese alcance.
Talleres cerrados sobre feedback, delegación y conversaciones difíciles. Se trabaja con casos reales del equipo, no con ejercicios genéricos, y se cierra con compromisos de aplicación a treinta días.
Cuando cambia la estructura, el foco está en la comunicación interna y en el traspaso de responsabilidades sin perder trazabilidad. Incluye guiones de comunicación y cronograma de transición.
Si querés ver cómo se aplica esto en un caso concreto, podés revisar cómo trabajamos o escribirnos desde la página de contacto.